Casa Huarte de Formentor, la casa que se funde con el paisaje

Victoria Terán .

25 de agosto de 2026

La casa Huarte, rodeada de árboles, presenta un patio con círculos de piedra y césped, muros de piedra y un diseño arquitectónico moderno.

Cuando una vivienda privada se convierte en un monumento protegido, deja de ser solo una casa y pasa a formar parte de la historia arquitectónica de un territorio. La Casa Huarte de Formentor reúne arquitectura moderna, paisaje mediterráneo y memoria cultural, pero su nombre también puede llevar a confusión con otros edificios de Madrid, Zaragoza y Navarra. Aquí aclaro su historia, sus valores patrimoniales, qué elementos la hacen excepcional y cómo acercarse a ella sin invadir una propiedad residencial.

La residencia de Formentor es una obra moderna integrada en el paisaje

  • Ubicación: se encuentra en Formentor, dentro del municipio mallorquín de Pollença.
  • Historia: la vivienda original se construyó en 1960 y fue ampliada por Francisco Javier Sáenz de Oíza entre 1968 y 1969.
  • Protección: desde 2025 tiene la consideración de Bien de Interés Cultural con categoría de monumento.
  • Arquitectura: patios, pabellones, árboles, terrazas y muelles forman un conjunto inseparable.
  • Visita: sigue siendo una residencia privada, por lo que no debe confundirse con un museo abierto al público.

La Casa Huarte que se busca está en Formentor

La referencia patrimonial más relevante se localiza en la zona de Formentor, en Pollença, al norte de Mallorca. La finca aparece también con la denominación Casa Huarte-Can del Pino y está situada en ZN Formentor, número 12, en un entorno de pinares, costa y vistas abiertas sobre la bahía.

El Pleno del Consell de Mallorca aprobó su declaración como Bien de Interés Cultural en junio de 2025, y el acuerdo se publicó posteriormente en el BOE. No se protegió únicamente la vivienda, sino el conjunto formado por la arquitectura, el jardín, los elementos exteriores y parte del mobiliario diseñado para el proyecto.

Conviene aclarar un punto práctico. La declaración patrimonial no convierte automáticamente el inmueble en museo, hotel o espacio turístico. Su uso continúa siendo residencial y, a fecha de 2026, no existe una apertura turística regular comparable a la de una casa-museo.

Una vivienda construida en dos tiempos

La historia del edificio comienza en 1960, cuando Juan Huarte encargó la vivienda a Javier Carvajal y José María García de Paredes. Por eso no es exacto atribuir toda la casa a un único arquitecto. La primera construcción ya tenía una identidad moderna, adaptada a la parcela y a la relación con el paisaje.

Años después, en 1968, Huarte pidió a Francisco Javier Sáenz de Oíza que ampliara la residencia. La cronología patrimonial sitúa esta intervención en torno a 1969. Oíza no sustituyó sin más la casa existente, sino que añadió un nuevo pabellón, reorganizó los espacios intermedios y extendió la vivienda hacia el jardín y el mar.

El promotor también ayuda a entender la importancia del proyecto. Juan Huarte fue empresario, coleccionista y mecenas de artistas como Jorge Oteiza, Eduardo Chillida o Luis de Pablo. La casa nació, por tanto, dentro de un ambiente cultural que favorecía la experimentación y permitía a los arquitectos trabajar con una libertad poco habitual en la vivienda privada.

En mi opinión, ahí está una de las claves del conjunto. No se trata de una residencia lujosa decorada con obras de arte, sino de una arquitectura en la que el edificio, el mobiliario, la vegetación y las esculturas fueron pensados como una sola experiencia.

Qué elementos explican su singularidad

Los patios organizan la vida doméstica

La vivienda se estructura mediante una sucesión de cuerpos, patios y recorridos que producen una sensación casi laberíntica. Desde el exterior puede parecer compacta y cerrada, pero en el interior aparecen distintas escenas de luz, vegetación, sombra y vistas.

Estos patios no son simples huecos decorativos. Funcionan como habitaciones al aire libre, regulan la privacidad y permiten que la casa se abra al clima mediterráneo sin quedar completamente expuesta. Es una solución especialmente inteligente para una residencia situada en una parcela costera.

El pabellón de Oíza disuelve la frontera entre dentro y fuera

La ampliación incorpora un pabellón con grandes superficies acristaladas y una cubierta que relaciona los volúmenes originales. La intención no era ofrecer una panorámica espectacular desde un único salón, sino hacer que el paisaje entrara poco a poco en la vida cotidiana.

La cubierta, las terrazas y los espacios cubiertos crean una secuencia gradual. No hay una separación tajante entre interior, porche, jardín y costa. El resultado se acerca a lo que en arquitectura se denomina espacio intermedio, es decir, una zona que no pertenece del todo al interior ni al exterior y que permite habitar ambos a la vez.

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La casa continúa hasta el mar

El proyecto se prolonga mediante bancales, márgenes de piedra, un embarcadero de madera y una plataforma curva de hormigón junto al agua. Estos elementos no deben interpretarse como añadidos independientes. Para el proyecto patrimonial, forman parte de la misma composición que la vivienda.

También tienen importancia los árboles existentes, las piezas circulares de hormigón del acceso, las carpinterías, las lamas de madera y varios elementos de mobiliario diseñado a medida. En el exterior se conservan además esculturas vinculadas a Jorge Oteiza, entre ellas la pieza conocida como Reloj de luz.

Por qué es un patrimonio moderno y no solo una casa bonita

El interés de la residencia no depende únicamente de sus fotografías. Su valor está en la forma de resolver un problema complejo: construir una vivienda contemporánea en un paisaje delicado sin convertir el entorno en un simple fondo visual.

La intervención de Oíza conserva buena parte de las preexistencias y trabaja por adición. Los volúmenes originales, el nuevo pabellón, los árboles y las terrazas mantienen su identidad, pero quedan unidos por una nueva lógica espacial. El resultado es una obra donde la arquitectura no domina el paisaje, sino que se mezcla con él.

La declaración de BIC reconoce varios valores al mismo tiempo. Por un lado, la importancia de la arquitectura residencial moderna en Mallorca. Por otro, la relevancia de Sáenz de Oíza, uno de los grandes arquitectos españoles del siglo XX. También pesa el contexto histórico, marcado por el crecimiento del turismo y por la construcción acelerada que transformó buena parte del litoral insular.

La protección tiene consecuencias concretas. Las reformas, cambios de volumen, intervenciones en el jardín o modificaciones de elementos originales deben someterse a los controles establecidos por la normativa patrimonial. En este caso, conservar la casa significa conservar un sistema completo, no solo una fachada o una cubierta.

Cómo acercarse a la vivienda durante un viaje a Mallorca

La mejor forma de entenderla como viajero es visitar el entorno de Formentor y observar el paisaje que explica sus decisiones arquitectónicas. Aun así, hay que mantener expectativas realistas: no se puede entrar en la finca ni fotografiar libremente sus espacios interiores sin autorización.

Interés del visitante Opción razonable Precaución
Conocer la ubicación Recorrer la zona de Formentor y sus miradores públicos No acceder a caminos privados ni acercarse a las vallas
Estudiar la arquitectura Consultar archivos y publicaciones de arquitectura moderna española Las fotografías exteriores no muestran la organización completa de los patios
Combinar patrimonio y turismo Visitar Pollença, Port de Pollença y otros proyectos modernos de Mallorca Reservar tiempo adicional en temporada alta por el tráfico
Llegar en coche Revisar antes las restricciones vigentes en el acceso a Formentor Los controles pueden cambiar según la época y el tramo de carretera

La carretera hacia el faro y las playas de Formentor puede estar regulada durante los periodos de mayor afluencia. Por eso recomiendo comprobar las condiciones de acceso el mismo día y no organizar la visita suponiendo que se podrá aparcar junto a cualquier punto del recorrido.

Si el objetivo es profundizar, tiene más sentido completar la excursión con documentación especializada que intentar obtener una vista rápida desde la vía pública. La arquitectura de Oíza se entiende mejor mediante planos, secciones y fotografías históricas, porque buena parte de su riqueza está en los recorridos interiores y en la relación entre las piezas.

Otros edificios que pueden aparecer con el mismo nombre

La búsqueda puede llevar también a una vivienda moderna situada en Puerta de Hierro, Madrid. Esa obra fue proyectada por José Antonio Corrales y Ramón Vázquez Molezún entre 1965 y 1967, y se reconoce por su trazado en peine, sus patios y sus cubiertas inclinadas. Es una pieza fundamental de la arquitectura española contemporánea, pero no es la residencia mallorquina ampliada por Oíza.

También existe el Palacio de Huarte o Palacio de Frías, en Zaragoza. Se trata de un edificio histórico construido aproximadamente entre 1510 y 1520, con elementos góticos y renacentistas, patio central, galerías y artesonados. Actualmente alberga el Archivo Histórico Provincial de Zaragoza y fue declarado BIC en 2002.

La diferencia entre estos tres inmuebles es importante. Formentor representa la integración entre arquitectura moderna y paisaje marítimo; Madrid, la experimentación residencial de Corrales y Molezún; Zaragoza, la arquitectura histórica de una casa-palacio. Compartir apellido no significa compartir origen, estilo ni régimen de visita.

Formentor se entiende mejor cuando la casa forma parte del paisaje

La residencia mallorquina merece atención porque muestra una idea de patrimonio más amplia que la conservación de muros antiguos. Aquí también se protegen los recorridos, los árboles, las terrazas, los objetos y la relación visual con el mar.

Para un viajero, la clave está en acercarse con respeto y sin esperar una visita convencional. Basta con conocer la historia, observar el entorno desde los espacios públicos y entender que la arquitectura de la casa continúa más allá de sus paredes. Ahí reside su mayor interés y también la razón por la que sigue siendo una referencia imprescindible del patrimonio moderno en España.

Preguntas frecuentes

Se encuentra en Formentor, dentro del municipio mallorquín de Pollença. La finca, también conocida como Casa Huarte-Can del Pino, fue declarada Bien de Interés Cultural con categoría de monumento y la protección incluye la vivienda, el jardín, elementos exteriores y parte del mobiliario.
La vivienda original fue encargada en 1960 a Javier Carvajal y José María García de Paredes. Entre 1968 y 1969, Francisco Javier Sáenz de Oíza amplió la residencia con un nuevo pabellón y reorganizó su relación con el jardín y el mar.
El conjunto integra patios, pabellones, terrazas, árboles, muelles, esculturas, carpinterías y mobiliario diseñado a medida. Sus espacios intermedios diluyen la frontera entre interior y exterior, mientras que los bancales, el embarcadero y la plataforma de hormigón prolongan la arquitectura hasta la costa.
No es un museo ni cuenta con una apertura turística regular, ya que continúa siendo una residencia privada. Durante un viaje se puede recorrer el entorno de Formentor y observarlo desde espacios públicos, sin entrar en la finca, acercarse a las vallas ni fotografiar libremente sus interiores.
En Madrid existe otra Casa Huarte, proyectada por José Antonio Corrales y Ramón Vázquez Molezún entre 1965 y 1967. En Zaragoza, el Palacio de Huarte o Palacio de Frías es una casa-palacio histórica de los siglos XVI y actualmente alberga el Archivo Histórico Provincial.
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Autor Victoria Terán
Victoria Terán
Me llamo Victoria Terán y tengo 9 años de experiencia en el mundo del turismo y el alojamiento en España. Desde que descubrí la riqueza cultural y natural de este país, me he sentido motivada a compartir mis conocimientos y ayudar a otros a disfrutar de experiencias memorables. Me encanta explorar cada rincón, desde las playas más escondidas hasta los rincones históricos de las ciudades, y transmitir esa pasión a través de mis escritos. En mis artículos, me enfoco en ofrecer información útil y precisa sobre destinos, alojamientos y actividades, siempre asegurándome de verificar las fuentes y comparar información para simplificar temas que pueden resultar complejos. Me esfuerzo por seguir las tendencias del sector y organizar el contenido de manera clara y accesible, con el objetivo de que mis lectores encuentren todo lo que necesitan para planificar su viaje ideal. Estoy comprometida a proporcionar información actualizada y relevante que enriquezca la experiencia de quienes desean descubrir España.
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